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miércoles, 12 de diciembre de 2007

"No nos dejaron ni sacar la ropa"

Ni vivían en medio de suciedad, ni las casas desprendían mal olor, ni se les dejó tiempo para recoger sus cosas. Los miembros de la Asamblea por la Okupación, algunos de cuyos miembros fueron desalojados el pasado día 4 de dos viviendas okupadas en pleno barrio de El Toscal, aclararon con su testimonio y con fotografías qué había dentro: dos viviendas recuperadas, pintadas y hasta con los pisos encerados.
Los agentes aparecieron en ocho furgones el pasado martes 4 y acordonaron la calle Las Tribulaciones. En el momento del desalojo, ordenado tras una denuncia judicial de la promotora de la manzana, había sólo cuatro personas en las dos casas terreras abandonadas hacía más de una década. Los okupas se enteraron de que había llegado la Policía cuando de repente derribaron la puerta y destrozaron los cristales. "Detrás de la puerta de una de las viviendas había un sofá. Si en ese momento llega a estar alguien durmiendo ahí, la matan. Iban armados. ¿Era necesario entrar así? Tenían que haber avisado".
La Asamblea por la Okupación y contra la Especulación de Tenerife, cuyos integrantes desarrollaban sus actividades en El Toscal hasta el desalojo, denunciaron las formas de los agentes en el operativo y precisaron muchas de las versiones aparecidas en la información de este diario el día después. Lo peor, según varios de sus portavoces, no fue la patada en la puerta y el despliegue "desmedido y tan repentino". "No nos dejaron ni coger la ropa. Muchos estamos con lo puesto. No pudimos recoger nada, ni los libros, ni los documentos, ni los animales domésticos, ni las medicinas... Hay una compañera que hace un ciclo de FP y que tenía que entregar este lunes un proyecto crucial. Pues no lo va a poder hacer pues se quedó dentro y no se lo dejan sacar".
La Asamblea por la Okupación no entiende las denuncias que el Ayuntamiento de Santa Cruz dijo haber recibido de algunos vecinos por supuestos malos olores. "Nuestra filosofía es precisamente lo contrario: limpiar y rehabilitar las casas abandonadas como forma de protesta contra la especulación y de reivindicar un derecho constitucional. Todos los vecinos sabían perfectamente cuáles eran las actividades que hacíamos allí. Teníamos las puertas abiertas. Cuántas veces nos vieron yendo de la casa a los contenedores llevando toda la basura y escombros que sacábamos de dentro...". El colectivo, compuesto mayoritariamente por jóvenes reivindicativos, cree que "la imagen que se nos ha impuesto deforma la realidad y confunde a la gente".
Uno de sus miembros insiste en hacer una precisión sobre la supuesta falta de actividades sociales de las casas okupadas. "Teníamos bibliotecas que pasaban de los 250 libros reciclados, espacios para el trueque -nosotros los llamamos tiendas de la voluntad: ropa reciclada a cambio de lo que cada uno quiera poner, un espacio para fanzines, luego lo que llamamos muros libres, destinados a obras artísticas como grafitis... Gran parte de lo que íbamos a conseguir lo queríamos destinar a seguir reparando las casas y a las actividades. Días antes del desalojo habíamos comprado 15 litros de pintura". Otro integrante añade: "No llevábamos más de cinco meses en las casas y las estábamos preparando para organizar actividades sociales: talleres, cursos, proyecciones... Ya habíamos celebrado actividades en una de ellas. Pero no pudimos desarrollar los proyectos".
Los okupas recuerdan que días antes del operativo policial "habían estado por allí el propietario y unos agentes". "El propietario se escondió. Se negó a tener el menor trato con nosotros y eso que le dijimos que queríamos hablar con él. Nos habríamos ido tranquilamente si nos hubiera avisado de que iban a hacer algo". A todos les ha llamado especialmente la atención las quejas de los olores. "Nos hace gracia cuando con todos los ocupantes de las casas de los alrededores teníamos una buena relación y nunca se quejaron de nada. ¿De qué olores hablan? Es absurdo. Es alimentar esa imagen mentirosa del okupa guarro. Nos ponen una etiqueta y los prejuicios hacen el resto".
La Asamblea aclara que seguirá con sus reivindicaciones y cree que "es de vergüenza que haya más de cien mil casas abandonadas en Canarias mientras mucha gente vive muy mal o no tiene ni techo". Ahora, recopilan firmas de apoyo entre los vecinos de El Toscal. Ya tienen más de cien. Y, mientras, la soledad y el abandono han vuelto a las dos casas en pleno casco santacrucero.
Fuente: La Opinión de Tenerife
Foto: Imagen del interior de una de las casas okupadas de El Toscal

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